• enero 24, 2020
  • Janet Álvarez-Miranda
  • DOW

Este texto propone un apasionante panorama que envuelve dos mundos, ambos fascinantes, excitantes y asombrosamente parecidos: EL VINO Y LA SEXUALIDAD HUMANA.

La verdadera esencia que deseo resaltar en este texto tiene que ver con las dos vertientes mas sensibles y autenticas que logran envolver profunda y espiritualmente a estos dos mundos: EL PLACER Y LOS SENTIDOS en sus formas mas genuinas.

No quiero dejar fuera importantes aspectos que aportan sustancia a este tema: Por ejemplo, hablar un poco de la sexualidad, la cual es un aspecto de la vida de todos los seres humanos, y esta relacionada con la capacidad de sentir placer, nace y muere con nosotros e involucra aspectos físicos, sentimentales y emocionales. 

Sucede con frecuencia que el concepto de sexualidad se confunda con los conceptos de sexo o relaciones sexuales, siendo así acotamos a la sexualidad a tan solo un contacto genital, dejando afuera el afecto que una persona siente por si misma, así como hacia otras personas.

Hablando ahora un poco del vino, sabemos que puede ser un excelente aliado de la actividad sexual por una sencilla razón: Es un excelente Vasodilatador, esto es, mejora la llegada de sangre a todas las zonas del cuerpo, lo que sin duda “favorece la erección”, pero el vino no solo ayuda a la salud sexual de los hombres. En el caso de las mujeres se produce un aumento de estrógenos, por tanto del deseo sexual.

Según un estudio realizado en la Universidad de Torino, Italia. “el consumo moderado de vino tinto ayuda a mejorar el deseo sexual en las mujeres”, además de su excitación, lubricación y estimulación.

Después de leer estas líneas, queda claro que el vino tiene beneficios que favorecen el deseo sexual así como el  ánimo y disposición, y que además no cabe duda de que el vino desinhibe y que tomar una copa adecuadamente crea un ambiente íntimo entre la pareja.

Ahora es momento de comenzar a platicarles la parte más hermosa y sublime de esta relación mágica que hay entre el Vino y la Sexualidad.

El poder sexual del vino debe comenzar desde el instante en que se descorcha una botella, la cata de ese vino debe ser como un preámbulo sexual, hablar de vino en su forma esencial utiliza los mismos adjetivos que aquellos que describen una relación sexual. En la cata como en el sexo INTERVIENEN TODOS LOS SENTIDOS.

Mientras mas despiertos tengas los sentidos, mas sensible serás, y cuanto mas sensible seas, mas vivo estarás, mas vida entrara en tu ser interior.

Al beber vino, siente su sabor, cierra los ojos, bebe despacio, saboréalo. Conviértelo en tu amante. Ese vino que entra dentro de ti se convierte en parte de tu cuerpo, tu boca lo esta tocando, tu lengua lo esta tocando y su sabor es tuyo, permite que ese vino se expanda por todo tu cuerpo.

Este es sin duda el Paralelismo mas significativo: Tanto para vivir una sexualidad profunda como para disfrutar de una copa de vino, debemos entender que los sentidos son tus puertas a la percepción, los sentidos son las ventanas a la realidad. Abre los ojos, saborea todo íntimamente, fluye totalmente en tu tacto. Toca, huele, saborea, ve y escucha tan totalmente como puedas, hazlo con todo el cuerpo, hazlo como si estuvieras con un grandioso amante, hazlo cuando bebas una copa de vino.

Recordando siempre que:

“El vino es el amigo del sabio y el enemigo del borracho. Es amargo y útil como el consejo del filósofo, esta permitido a la gente y prohibido a los imbéciles. Empuja al estúpido hacia las tinieblas y Guía al Sabio Hacia Dios.”

“Avicena, médico Iraní.”

POR STEPHANIE SAMUEL

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