• julio 9, 2021
  • Janet Álvarez Miranda
  • Realistic

¿Sabes ver?

Por principio es muy importante que uno sepa distinguir entre las imágenes cotidianas que nos tocan vivir y ver. 

¿Qué realmente nos gusta y nos interesa?  Esta primera clasificación es muy importante ya que hace que uno empiece a deshacerse visualmente de imágenes, escenas que no nos sirven y por consecuencia debemos ser selectivos en lo que queremos captar realmente con nuestra vista, que imágenes positivas y cuales no conciernen a nuestro ser, llegando al que si nos gusta.

Una vez hecho este análisis, que es un proceso que toma un tiempo, hay que practicarlo conscientemente. Por ejemplo, si uno va manejando en el calle, por ejemplo, aparecen los letreros, los anuncios que son nefastos, así que se puede enfocar la vista a los edificios y posiblemente a algún automóvil, a alguna persona que va pasando, a lo cual también esto lleva un proceso de clasificar también que esperamos ver: de un edificio, una persona, etc., esto mismo lo aplicamos en el interior de tu casa, oficina, espacio de trabajo, debe ser limpio a tu vista,  pero el punto es que empecemos a hacer una clasificación de los diferentes objetos o visualizaciones de manera tal que ya no archivamos en nuestra mente, imagenes que no nos interesan o que a nuestro parecer no son necesarios. Entonces este proceso hace que se agudice nuestra selectividad.

Esto no quiere decir que no veamos todo lo demás, simplemente la atención va a ser más enfocada a la parte que nos interesa más y por supuesto también habrá momentos en los que descubramos o redescubramos algunos elementos que habíamos desechado ocasionalmente y que las regresamos al archivo mental de las cosas que si nos interesan.

También en esta manera de aprender a experimentar con nuestra vista, es muy importante.

En el campo puramente estético, vamos a poner como ejemplo la arquitectura exterior, y el interiorismo también empezamos a catalogar en nuestro archivo las edificaciones que visualmente nos complacen que se nos hacen ligeras, que podemos digerir con facilidad y otras que nos complican la mente. Esto quizás ya no es el ojo en sí, sino lo que la mente hace que nosotros podamos distinguir algo relajante o irritante, algo que nos atrae visualmente como puro o bello o por complejo, o algo bello puede ser algo más complejo, con más detalle. Este es un entrenamiento, no es tan fácil establecer las reglas del juego, esto se va a aprendiendo y se van descartando en el archivo imágenes que guardamos en nuestro cerebro. 

Este aprendizaje nos lleva a tener nuestro archivo visual mental que nos gusta y con que me quedo y lo guardo.  Recuerda que todo se vale, solo que tenga balance armonía y fluidez.  Experimenta lo que te da tu ojo y tu gusto poco a poco vas a ir entendiendo la tendencia visual que se maneja por temporadas.

Atrévete y a DISFRUTAR ES LA UNICA REGLA…

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