Por Luis Altamirano

Quiero presentarles a un gran quiropractico que lo tengo de cabecera, en estos momentos que estamos ejercitandonos en la mañana y en la noche debido a que estamos en casa les recomiendo que tengan cuidado con los entrenamientos y escuchen a su cuerpo. 

El es el Dr. Luis Altamirano y nos dice lo siguiente: Por alguna razón estamos acostumbrados a pensar que nuestras lesiones o dolores son causa directa de un único evento. Es decir algún tipo de accidente como una caída, golpe, choque, etc. Y por lo general este debe haber ocurrido directamente sobre la zona afectada. Si bien esto es cierto en muchos casos, en la mayoría de las situaciones las lesiones son causa de un traumatismo pequeño, repetitivo que termina por ocasionar una manifestación sintomática a veces repentinamente o en otros casos las molestias van apareciendo e incrementándose de manera gradual. Como el ejemplo de la gota de agua que con el tiempo va causando un agujero en la piedra. A veces dicha manifestación es en algún sitio distinto a su origen haciéndose más difícil su detección y tratamiento oportunos.

Con frecuencia, en este último caso se dificulta la explicación de cómo el origen y el sitio doloroso no son siempre el mismo.

El sistema músculo-esquelético, una cadena dinámica

Pensemos en el juego de las esferas metálicas que penden de hilos y de cómo al separar la primera esfera y dejarla chocar contra la hilera de esferas restantes se transmite la energía de modo que la última esfera es la que se mueve apartándose del resto y al volver a chocar contra el grupo de bolas metálicas nuevamente se transmite la engría y regresa el movimiento a la esfera original.

Este ejemplo ayuda a explicar cómo la energía se transmite y se manifiesta de manera visible a lo largo de una cadena dinámica.

En nuestro cuerpo sucede algo parecido. Al caminar, el impacto generado por el apoyo del pie sobre el suelo se transmite hacia arriba pasando por rodillas, cadera, columna lumbar, dorsal y cervical hasta llegar al cráneo.

Si corremos, el impacto se multiplica y las fallas en la biomecánica (el funcionamiento mecánico de nuestro cuerpo) se hacen evidentes con rapidez.

La absorción del impacto se reparte en diferentes estructuras corporales (pie, rodillas, pelvis y columna vertebral). Si existe alguna falla en esta cadena las manifestaciones clínicas no necesariamente se dan sobre la zona de origen. Por ejemplo, la cuarta parte de los huesos del cuerpo se encuentra en los pies. Una disfunción en su mecánica puede manifestarse en la rodilla, cadera, columna lumbar o hasta en el cuello y no necesariamente nos duele el pie en estos casos.

En ocasiones, existe más de un problema en nuestra biomecánica. Sí, esto significa que podemos tener deficiencias mecano-posturales en pies y columna lumbar o cervical. La falla no siempre se limita a una sola región como muchos creen. En estos casos diariamente, con el simple hecho de caminar, una disfunción mecánica va ocasionando una acumulación repetitiva de enegría que lesiona los tejidos y con la infinidad de veces que esto se repite en el transcurso de un día, termina por manifestarse en alguna parte. En estos casos nos puede ser imposible ligarlo a una sola causa, como es nuestra costumbre asociar causa-efecto en un sólo evento y tendemos a relacionarlo necesariamente con algun suceso evento, único aunque este haya ocurrido meses o incluso años atrás.

Otras fuentes de lesiones por sobre-uso o repetitivas pueden ser malos hábitos posturales y de trabajo, entornos laborales inapropiados como sillas de oficina inadecuadas, mala iluminación, pobre distribución de equipo de computo (teclado en un escritorio y monitor sobre otro), hablar por teléfono sosteniendo el auricular entre el hombro y el oído mientras se hacen otras labores, técnicas deficientes para agacharse y levantar objetos, ejercicios de gimnasio de alto riesgo como sentadillas con pesas o el bien llamado “peso muerto” o con cargas excesivas de peso sin distinción entre genero, edad o condición física previa.

Estos son solo unos cuantos ejemplos  de cómo sobrecargamos a nuestro sistema músculo-esquelético hora tras hora y día tras día de la semana. No hay cuerpo que aguante estos cotidianos abusos a los que lo sometemos. Agreguemos la mala alimentación.

Dentro de las lesiones deportivas más comunes se encuentran las ocasionadas por un sobre-entrenamiento. Es decir que con las buenas intenciones de este año iniciar un programa de ejercicio las personas sin un acondicionamiento gradual saltan a programas de intensa actividad sin preparación para ello. Se inscriben en clases del popular “Spinning” y comienzan a ritmos demandantes sin la base de un acondicionamiento previo de al menos un mes. Inician simulando pendientes pronunciadas desde el principio. No es así como los ciclistas regresan al entrenamiento, al inicio de una nueva temporada. Los músculos y articulaciones no están acostumbrados ni preparados para un comienzo tan repentino de alta intensidad. Por supuesto que las lesiones de rodilla no se hacen esperar.

Solamente un 25% de la población puede correr.

Así es, solo la cuarta parte de las personas tiene la estructura biomecánica que le permite correr sin lesionarse. La carrera es tan popular porque en poco tiempo se quema una cantidad importante de calorías, es ejercicio aeróbico de bajo costo y no se requiere de instalaciones especiales. Se han hecho populares los maratones y la gente se inscribe en ellos y hace pagos con anticipación quedando de alguna forma obligados a participar aun si ello es a expensas de hacerlo lesionado.

Un simple análisis de la cadena biomecánica en un paciente que incluya una revisión de columna vertebral, pelvis marcha y puntos de apoyo en el pie revela importante información que le permite al doctor (con la experiencia en la materia por supuesto) determinar si el paciente es candidato para seguir corriendo.

La alineación corporal es fundamental para un buen desempeño en la vida cotidiana y más aun en la actividad deportiva que implique impacto repetitivo.

Dr. Luis Altamirano, Quiropráctico

Centro Quiropráctico Pedregal

Palmer College of Chiropractic West

CCSP (Certified Chiropractic Sports Physician)

Ced. Prof. 1305404

Tels de Consultorio:

56 31 -31 67, 56 31- 32 96

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