• agosto 25, 2020
  • Janet Álvarez-Miranda
  • Tierra

Hoy en día la palabra estrés se relaciona con lo cotidiano. El estilo de vida del mundo de hoy mantiene en tensión a personas de todas las edades. Se calcula que en México entre el 15 y el 25 % de los niños sufren este padecimiento, en parte por las situaciones a las que se enfrentan –alta competitividad en la escuela, divorcio de los padres–, pero también porque se “contagian” del estrés en el que viven los adultos que los rodean.

El estrés está considerado como la enfermedad de finales del siglo XX y principios del XXI, aunque en realidad no es una enfermedad, es un fenómeno fisiológico que prepara al cuerpo para reaccionar con rapidez y eficiencia ante situaciones de peligro y amenaza. El problema viene cuando se mantiene al organismo en un estado de estrés prolongado.

Acostumbrados a vivir bajo presión, sin tiempo para relajarnos, es fácil adquirir ese estado que provoca desórdenes físicos y mentales que todos reconocemos: colitis, gastritis, insomnio, así como disfunción sexual, por mencionar algunos.

Si no se toman las medidas necesarias para controlar los niveles de estrés, el cuerpo se desgasta y puede sufrir enfermedades que están directamente asociadas con él como hipertensión arterial, diabetes o depresión.

El hombre no puede vivir sin estrés porque lo estimula, pero, como todo en exceso, puede incluso llevarlo a la muerte.

Cada individuo se enfrenta y reacciona de diferente manera ante la presión. Algunas personas se ponen de un humor terrible y por supuesto se desquitan con los más cercanos. Otros estallan en llanto, las mujeres somos propensas a ello, mas son muchos los hombres que han entendido que es un excelente mecanismo de desahogo rompiendo tabúes y que, cuando están por llegar al límite de su resistencia, también lloran. Hay quienes salen al jardín de su casa, a la calle o de plano dentro de su misma oficina y gritan de rabia, desesperación o frustración. Tanto los gritos como el llanto, liberan la energía acumulada y en ocasiones extremas pueden ser útiles.

NERVIOS DE PUNTA …

Para evitar que el estrés se acumule, sugerimos algunas actividades que, si se adoptan como un hábito, permiten liberar tensiones y mantenernos más relajados.

• Practique algún deporte, especialmente correr o caminar, que de forma regular beneficia y aumenta la profundidad del sueño.

• Establezca una rutina agradable para ir a dormir. La habitación debe estar oscura y la cama confortable.

• Los ejercicios de relajación y la meditación son muy útiles.

• Dormir suficiente número de horas y de forma regular.

• Intente acostarse y despertarse todos los días a la misma hora.

• Evite hábitos tóxicos como el tabaco y el alcohol.

• Cuando piense en sus problemas trate de ser objetivo y de darles la dimensión adecuada. Los seres humanos somos muy dados a ver las cosas más graves y complejas de lo que en realidad son.

• Organice periódicamente un viaje, aunque sea corto, resulta aconsejable para distraerse. Conocer lugares y personas diferentes es siempre gratificante.

• Dedique tiempo para los pequeños placeres que más le satisfagan. Conviva con su familia y amigos pero, sobre todo, DISFRUTE DE LA VIDA.

Hagamos de esta pandemia algo positivo es importante mantener control y ahora mas que nunca ser disciplinado en nuestros horarios.

#DISFRUTARESLAUNICAREGLA #ATRÉVETE

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