• marzo 6, 2020
  • Janet Álvarez-Miranda
  • Agua

¡Conciencia en el OCEANO ¡

En este momento estoy un poco desconcertada en como el cambio climático esta cambiando nuestro entorno, es increíble que estemos experimentando estos cambios y no hagamos caso de lo que nos esta gritando el planeta. Hagamos conciencia de vida. 

Quiero comentarles del Banco Chinchorro un gran arrecife que es considerado   Reserva de la Biosfera, Banco Chinchorro es una barrera arrecifal con una superficie de 144,360 hectáreas y donde la profundidad alcanza los 1,000 metros. Se localiza al este de la costa del Municipio Othón Pompeyo Blanco, en el estado de Quintana Roo; a 100 Km. al Norte de las Islas Turneffe así como del Arrecife Lighthouse de Belice. Chinchorro se ubica a 30.8 Km. del poblado costero de Mahahual que es el punto continental más cercano. Así mismo, es una de las estructuras más grandes de su tipo en la cuenca caribeña y la mayor en México que a su vez forma parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano. Esta incluye toda clase de formaciones donde la Isla de Cozumel y Chinchorro son dos de los complejos coralinos más destacados fuera de la línea costera.

Debido a su biodiversidad, la Reserva de la Biosfera de Banco Chinchorro es única en nuestro país. Es una zona de vital importancia para la anidación y el descanso de aves migratorias. Durante diferentes épocas del año y siempre en conjunta relación con la luna llena, diversas especies de peces se agregan por las noches, en grandes números, para su reproducción. Cada año sus tres Cayos (Cayo Norte, Cayo Centro y Cayo Lobos) reciben la visita de tortugas en la época de desove. Así mismo el banco sirve como refugio para una población de más de 100 cocodrilos, especie amenazada que en esa área se encuentra protegida por la ley.

La magia de banco Chinchorro comienza bajo sus aguas. Existen más de setenta especies de corales, que son colonias de diminutos animales —llamados pólipos— como el coral de fuego (Millepora complanata), el coral montaña (Montastrea annularis), el coral estrella (Porites astreoides), el coral hoja de lechuga (Agaricia agaricites) y el coral cerebro (Diploria strigosa). Destacan entre ellos el cuerno de alce (Acropora palmata) y el cuerno de venado (Acropora cervicornis). Ambas especies son los principales creadores de arrecifes ya que presentan un veloz crecimiento y su particular fuerza los hace ideales para resistir el embate de las olas. Estos pueden formar en relativamente poco tiempo barreras protectoras a cuyo abrigo crecen otros corales menos resistentes como; el montaña (Montastrea anularis) o cerebro (Diploria strigosa), —que viven por milenios alcanzando varios metros de diámetro- y los Gorgónidos o corales blandos —algunos llamados también abanicos, látigos y plumas de mar— y los bellísimos caracoles lengua de flamenco. En general la flora marina está caracterizada por pastos (Thalassia testudinum), así como por algas de los géneros Laurencia, Lobophora, Penicillus y Udotea.

Además existe una múltiple variedad de esponjas pues hay registradas unas veinte especies de variados colores, formas y tamaños; donde destaca la conocida como tina de mar (Xestospongia muta) que alcanza las dimensiones de una bañera común. Del mismo modo continuamente encontramos animales sorprendentes como erizos (Diadema antillarum), que son más grandes de lo habitual y estrellas serpiente –muy parecidas a las estrellas de mar pero con brazos largos, ondulantes y muchas veces erizados de espinas-. Por supuesto entre el coral se hallan numerosas especies de cangrejos como el azul (Cardisoma guanhumi) y el ermitaño (Coenobita clypeatus). De igual modo algunas formas menores de caracoles. Pero los cómplices responsables de este vivaz mundo submarino son los peces. Están registradas en Banco Chinchorro más de doscientas especies, en su mayoría muy llamativas en su forma y color. A estos usualmente se les encuentra agrupados en densos cardúmenes, donde los Gureles, Rubias, Pargos, Cirujanos y Ángeles destacan particularmente, siempre juguetones y con indiferencia ante los buzos, o incluso a las barracudas y morenas que comparten el territorio. Los más comunes son los crómidos (Chromis cyanea), los lábridos (Clepticus parrai) y las loras (Scarus taeniopterus). Aunque las especies de mayor importancia –incluso desde una perspectiva pesquera-, son el caracol gigante (Strombus gigas) y la langosta espinosa (Panulirus argus).

La flora terrestre de Chinchorro es relativamente abundante, compuesta principalmente por cocales (Cocos nucifera), plantas de playa, —capaces de soportar fuertes vientos y la alta salinidad- y árboles característicos de la selva peninsular; como el chacá (Bursera simaruba), el mul-ché (Bumelia retusa), arbustos como el sikimay (Tournefortia), herbáceas y rastreras del género Ipomea y el mangle rojo (Rhizophora mangle), mangle negro (Avicennia germinans) y mangle botoncillo (Concarpus erectus). El fondo de la laguna arrecifal se encuentra cubierto por arrecifes someros, arenales, colonias de algas y pastos marinos; la hierba tortuga (Thalassia testudinum) y la hierba de manatí (Syringodon filiforme). Esta flora es de particular importancia ya que funcionan como zonas de refugio y alimento para múltiples especies animales que en muchos casos son alimento de especies mayores. Por otra parte existe la “hierba tortuga” y la “hierba manatí” que son de las escasas plantas fanerógamas —que dan flores y tienen raíces— que crecen en aguas marinas.

Este gran arrrecife es el ejemplo del gran planeta que tenemos lleno de diversidad.

Hagamos concienciencia en cuidarlo …

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