Creo que haré costumbre empezar esta sección con una confesión, en esta ocasión debo decir que soy una feliz consumidora de los productos elaborados con sábila orgánica. El uso de esta casi milagrosa planta se remonta a muchos siglos. Nadie puede asegurar con certeza cuanto tiempo hace que se conoce al aloe vera como planta medicinal. Algunas de sus primeras utilizaciones farmacéuticas se encuentran plasmadas en una tabla de arcilla del año 2100 A.C. También se pueden encontrar algunos dibujos de esta planta sobre muros de antiguos templos egipcios (4000 años A.C.). El aloe vera (de origen africano) se ha visto rodeada por mitos, en algunas culturas de la antigüedad llegó a considerársele como una planta divina, siendo venerada por sus propiedades rejuvenecedoras y curativas.

Los egipcios reverenciaban al aloe y lo llamaban la “planta de la inmortalidad”. Nefertiti y Cleopatra, dos reinas egipcias famosas por su belleza y la dedicación que guardaban a ella, se bañaban con el jugo de esta planta.

En algunas culturas antiguas se ha conocido al aloe vera como “el sanador legendario de la naturaleza”, es así que Cristóbal Colón (1451-1506), escribió que cuatro son los alimentos que resultan indispensables para el bienestar del hombre: “el trigo, la uva, la oliva y el aloe”. El primero lo alimenta, el segundo levanta su ánimo, el tercero le aporta armonía y el cuarto lo cura.

Cualquiera que sea la verdad sobre el inicio de su utilización, lo cierto es que no existe ninguna duda de que el aloe vera ha desempeñado un importante y significativo papel en la farmacología de muchas civilizaciones. Actualmente la industria farmacéutica, cosmética y nutricional, ha desarrollado un sinnúmero de productos que contienen aloe vera. Día a día encontramos una gran cantidad de artículos (desde cremas hasta cápsulas, jugos, etc.) que vienen con la leyenda “contine aloe vera”.

Sin embargo, es muy importante, como consumidores, buscar en la etiqueta el porcentaje que de esta planta llevan los mismos, ya que a mayor porcentaje de aloe vera, mayor cantidad de sus propiedades curativas, nutritivas y embellecedoras tendrá el producto.

La fama de la sábila la tiene bien ganada, y es que la mezcla de elementos químicos que contiene la carne transparente de sus hojas es prodigiosa. Para muestra un botón: Aminoácidos (aporta 20 de los 22 que requiere el organismo, licina, valina, leucina, fenilanina, metiocina, cobre y ácido fólico, entre otros), minerales (calcio, potasio, sodio, manganeso, zinc, cobre, hierro y magnesio) y vitaminas (A, B1, B2, B6, C y B12).

La benéfica combinación de estos nutrientes (alrededor de 200) logra un efecto analgésico, desinflamante, antialérgico, cicatrizante, digestivo y antibiótico. Pero si la planta no es procesada adecuadamente estas propiedades se ven disminuidas o simplemente se pierden. Para no comprar cápsulas o geles sin propiedades es importante verificar que se trate de derivados de la gelatina del Aloe Barbadensis Millar.

El proceso mediante el cual se extrae el cuerpo transparente de la planta es fundamental. Lo mejor es que se realice  mediante la liofilización que sirve para sintetizar alimentos por medio de bajas temperaturas, ya que los procesos basados en altos grados de calor terminan por degradar los elementos activos.

Un buen ejemplo de productos que contienen sábila orgánica son los geles y cremas de Aloe-Vida, empresa mexicanísima que utiliza la tecnología “en frío” para extraer de la planta sus elementos activos. Esta micro empresa de mujeres emprendedoras ha producido artículos con un 97% y 67% de Aloe Vera, lo que los dota de 18 de los 20 aminoácidos requeridos por el organismo para sintetizar las distintas proteínas necesarias para el crecimiento, mantenimiento y restablecimiento de la piel y uñas.

El proyecto de Aloe Vida apoya a la comunidad de Maxcanú en Yucatán, ya que además de que se les compra la sábila, se generan empleos para el procesado de estos productos. La idea surgió, como muchas de las buenas ideas, del contacto directo con esta comunidad maya que tenía a la sábila como una planta de uso medicinal corriente, de hecho el pueblo de Maxcanú es conocido como un gran productor de sábila. El grupo de mujeres que integran esta empresa, decidieron interactuar directamente con la comunidad productora y enseñarles procesos nuevos para la extracción del “cristal” de la sábila, a fin de incrementar los estándares de calidad tanto de la materia prima como de los productos. De manera que no sólo las plantas se cultivaran de forma orgánica, sino que además el proceso de extracción y su posterior transformación química fueran los mejores. Es por esto que el proyecto es sustentable; pues las familias involucradas no sólo son productores que venden sus plantas, sino que además han aprendido a procesarlas y se han convertido en socios comerciales (pues reciben un porcentaje de las utilidades) de Aloe Vida.

ATREVETE A USARLAS #DISFRUTARESLAUNICARGLA.

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