• abril 13, 2020
  • Janet Álvarez-Miranda
  • Agua

En estos momentos … te invito a que sigas leyendo, por actitudes  similares hoy por hoy el mundo esta  intentando cambiar.

Nado por las tibias aguas del mar caribe, el océano y su inmensidad golpean mi cuerpo, relajándolo y al mismo tiempo refrescándome. Las olas con su suave vaivén casi me terminan arrullando, aunque debo ser precavido, podría ser peligroso.

Todo está en calma, las bellas playas de Holbox se han convertido en mi refugio, nada está fuera de lugar, todo tiene un porqué.

El atardecer comienza su descenso, los intensos tonos rojizos del sol bañan la costa, dejando al descubierto mi extraordinaria fisonomía; no es que posea un cuerpo excelso, tal vez estoy pasado por algunos kilos, pero yo sé y estoy plenamente convencido de que soy una maravilla.

Se acerca la noche y las estrellas comienzan a brillar, no sabes qué hermoso cielo, con sus tintes obscuros y los rayos de la luna que caen sobre las verdes palmas, que al mismo tiempo se adormecen al compás del viento.

Holbox es un sitio inimaginable, lleno de vegetación y fauna exótica, un paraíso en la tierra en donde cualquiera quisiera perderse y no saber de nada más. Ese es mi caso, he salido huyendo de allá y de acá, de un lado para otro, pero finalmente, en este hermoso y tranquilo lugar encontré mi morada; los lugareños han sido muy amables conmigo, creo que en realidad me aprecian, incluso en ocasiones me han defendido; les estoy muy agradecido.

Sé que en ocasiones has sentido lo mismo que yo; te sientes abrumado, preocupado y no sabes qué hacer, piensas que quedan pocos como tú, que eres raro o diferente, no te desanimes, sé lo que es eso.

Antes de arribar a este bello lugar, mi vida era distinta, mi día era realmente difícil, todos se alejaban por mi aspecto; sé que mis rasgos son un poco toscos y grandes, pero nada del otro planeta, en fin…me acostumbré a vivir de esa forma, muchos lo hacen.

Después, tuve una seria problemática, soy pseudo vegetariano y en múltiples ocasiones he sido criticado por eso; que si te faltan proteínas, que necesitas tener en balance el cuerpo, bla, bla, bla… pero ¿Qué hago?, no me gusta la carne, jamás me ha gustado; lo mío, lo mío, lo mío…es el pescado… ¡mmm! Sin duda alguna mi alimento favorito, ¡Podría pasar el resto de mi vida comiendo exquisitos huachinangos!

En este momento puedo decir que me siento realmente feliz, aquí encontré amigos y una familia, creo incluso que este año tendré descendencia, espero que mis hijos sean tan guapos como yo; aunque dudo que me superen, pues como te mencioné, mi cuerpo es privilegiado y lo he conseguido en base al esfuerzo y la dedicación que he tenido en el buceo y la natación.

No ha sido nada fácil, se corren  muchos riesgos bajo el mar, un día comienzo a bucear y puede ser que jamás regrese, aunque confío plenamente en mi capacidad para resolver problemas.

Te contaré una anécdota de terror, bueno eso fue para mí, ese día dudé en poder regresar a mi hogar…

Hace algún tiempo, a unos kilómetros de aquí, decidí bucear en un área que jamás había explorado; tenía que hacer algunas investigaciones para comprender mejor la zona; salí y comencé mi camino…

Todo era maravilloso, los paisajes marinos eran de extraordinaria belleza, nunca había visto algo similar… los colores eran increíbles, no existían palabras para describir lo que estaba contemplando. Bancos de peces multicolores, corales y miles de especies conviviendo en completa armonía; en fin un mundo totalmente nuevo y lleno de vida.

Este maravilloso paraíso, protegido por enormes corales, que al mismo tiempo albergaba langostas y ostras de distintos tipos y tamaños, se tornó peligroso y hostil, cuando sin darme cuenta y por descuido, me enredé dentro de una red de dimensiones gigantescas, me sentí perdido y sin ninguna esperanza, creí que había llegado el fin.

Después de luchar intensamente, mis fuerzas se extinguían y con ellas mi aliento, poco a poco deje de pelear con aquella gran red, me fui quedando inmóvil, estaba realmente agotado, no podía más…

De repente el sol se cubrió, creí que había muerto y mi alma se desprendía; pero un rayo de esperanza revivió cuando descifré la sombra que cubría al hermoso astro; era una embarcación de la Armada de México, me sentí aliviado.

Rápidamente, comenzaron a descender varios buzos; recuerdo que sus trajes llenos de tecnología me impactaron, traían artefactos que en mi vida había visto. Una sensación de confort llegó a mí cuando uno de ellos me tocó; se hacían señas entre ellos, tratándose de decir… ¡Aún está vivo!

Cortaron las redes y lucharon a la par conmigo para liberarme de aquel infierno. Esta operación duró varios minutos, volví a sentir que la vida me regresaba, pensé en mi familia y en las ganas que tenia de volver a ver a los míos… no podía dejarme vencer. Finalmente pude zafarme, aunque no salí completamente ileso, tenía rasguños y marcas en todo el cuerpo, pero eso era lo de menos.

Regresé a mi morada, todos estaban felices de verme de nuevo, la experiencia que viví no se la deseo a nadie y todo por la imprudencia de pescadores que no tienen idea de los daños que pueden provocar.

Agradezco mucho a las personas que ayudaron a salvar mi vida, sin ellos no lo hubiera logrado y también a los habitantes de Holbox que han permitido hacer de este paraíso mi hogar; que me respetan e incluso me cuidan. Aquí encontré verdaderos amigos con los que sé que puedo contar.

Sin el apoyo de este tipo de personas amables, que poseen una verdadera conciencia ecológica, posiblemente yo no seguiría siendo parte de este planeta. Quedamos muy pocos en el mundo con mis características, simplemente y para darte un dato muy cercano, mi familia en todo México asciende a 173 individuos, ¡ja! y ¿Qué dices del resto del mundo? somos pocos, muy pocos…

En fin, espero este año sea bueno y así poder tener a mis hijos para aumentar la población, ya sabes lo que se dice por ahí… ¡Hay que mejorar la raza!

¡Ups! olvidaba un pequeño detalle, ni siquiera me presenté, no pienses que soy descortés o un maleducado; te conté mi vida y no sabes ni mi nombre… Soy el magnífico, único y renombrado “Tiburón Ballena

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