La leyenda hecha en México

Me encanta poder trasmitirles esta leyenda mexicana, somos un pueblo lleno de sorpresas: “Hace cientos de años en una de las más hermosas y fértiles tierras de México, nació una de las niñas más bellas y angelicales que jamás se haya visto. Se dice que sus ojos como luceros iluminaban el valle, sus labios color carmesí eran comparados con los pétalos de las flores más perfumadas y su cara hacia referencia a la Luna, radiante y blanca.

Al cabo de los días, la divina criatura fue bautizada por su padre con el nombre de Tzacopontziza (Lucero del Alba), dando una gran fiesta en su honor.

El orgulloso Teniztli tercer rey totonaco, un hombre bondadoso y gentil, que daría su vida de ser necesario por alguno de sus dioses; de acuerdo con sus tradiciones, consagró la vida de su bella hija Tzacopontziza al servicio de Tonacayohua, diosa de la siembra, para asegurar el porvenir y la prosperidad de su pueblo. Dicha ofrenda consistía en hacer votos de castidad y dedicarse en cuerpo y alma a honrar a su diosa, quedando impedida para el amor.

Un día de primavera cuando el sol coronaba en el cielo y las nubes danzaban al son del canto de las aves, la bella Tzacopontziza salió a dar un paseo por el río, observando con delicadeza cada una de las maravillas que sus ojos percibían. De pronto un verde arbusto se sacudió intensamente, cayendo al piso un apuesto joven que la miraba desde hacía un rato.

Su nombre era Zkotan-Oxga (Joven Venado), unos de los príncipes más codiciados por las doncellas, por su gallardía, además poseía el alma limpia y buena. Asombrada y con miedo, Tzacopontziza dio un brinco hacia atrás, sus grandes ojos parecían dos soles que al mismo tiempo, escudriñaban al hombre con extrañeza. A partir de ese día sus corazones no se pudieron separar, su alma se fundió en una sola y se enamoraron perdidamente.

Un día de invierno, Joven Venado raptó a Lucero del Alba, llevándosela lejos, apartándola así de su juramento, pero los sacerdotes de su comunidad se dedicaron a buscarlos con esmero.

Una noche de frío, la encantadora pareja fue apresada e inmediatamente degollada como castigo a su acción. Los sacerdotes ofrecieron ahí mismo sus corazones a la diosa Tonacayohua.

Cuenta la leyenda que en el lugar del sacrificio brotó un frondoso arbusto y a su lado creció una hermosa orquídea y que una mañana se cubrió de flores de exquisito aroma. La sangre de los príncipes se transformó en arbusto y orquídea, naciendo LA VAINILLA, que en lengua Totonaca es llamada Caxi-Xanath, lo que significa Flor Recóndita. “

La vaina de la vainilla es fruto de una orquídea tropical colgante denominada Vainilla Planifolia, originaria de los bosques lluviosos de América Central, de ésta es extraída la esencia que conocemos como complemento para la preparación de múltiples platillos, mayormente utilizada en la repostería y en la panadería.

Denominada Vainilla, Xanath, Tlilxóchitl o Flor Negra, Veracruz es el primer productor de vainilla en México, con un 80% de la obtención total, especialmente en los municipios de Misantla, Martínez de la Torre, Tecolutla, Gutiérrez Zamora, Cazones, Papantla, Coyutla, Chumatlán y Coxquihui.

La tlilxóchitl llamada en náhuatl, era considerada como uno de los tributos más importantes que exigían los aztecas a los pueblos conquistados; con la llegada de los europeos, la vainilla comenzó un largo recorrido, las vainas fueron exportadas a España en donde prontamente fueron explotadas, utilizándolas en la manufactura de perfumes, así como esencias para aromatizar alimentos como el chocolate; esta magnífica orquídea llegó a Inglaterra cerca el año 1800, de donde la distribuyeron hacia Francia para ornamentar los jardines botánicos. Posteriormente, continuó su migración hacia las islas del Océano Índico y fue a mediados del siglo XIX cuando llegó a Madagascar, convirtiéndose en el mayor productor mundial de la preciada vaina.

El cultivo de la vainilla es sumamente delicado, requiere de múltiples cuidados y a decir de las personas que la cultivan, es una planta muy celosa y no le agrada que gente extraña transite por su tierra, además de que hay que polinizarla a mano. Diariamente abren una o dos orquídeas, las cuales mueren por la tarde, para dar lugar a las del día siguiente, de esas son elegidas de cada planta cinco o seis flores que nos darán tres o cuatro frutos.

En flor, en vaina o en esencia, la vainilla es uno de los máximos tesoros de México, que vale la pena disfrutar y conservar.

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